News Go

News & articles

Australia capea la tormenta de los commodities


SÍDNEY—A medida que la economía australiana se desacelera de la mano de la debacle de las materias primas, un consenso sorprendente está surgiendo en el país: el golpe no ha sido tan duro como se esperaba.

Durante el último año y medio, otros grandes exportadores de recursos naturales como Brasil y Canadá han sufrido consecuencias mucho más severas ante la caída del comercio de commodities provocada por la desaceleración de China. Australia, en cambio, parece haber dejado atrás su peor momento y se apresta a repuntar en los próximos dos años, según el gobierno y numerosos economistas.

“La economía sigue creciendo a un ritmo moderado, a pesar de los considerables desafíos de ajuste”, dijo el viernes ante el Parlamento australiano Glenn Stevens, gobernador del Banco de la Reserva de Australia.

La capacidad de resistencia de Australia se debe mayormente a dos grandes tendencias: las cuantiosas inversiones realizadas en infraestructura en los últimos años y el giro desde una economía basada en la minería a una orientada a los servicios. El cambio fue facilitado por la debilidad del dólar australiano y el lento crecimiento de los salarios. Esto ha abaratado los bienes y servicios australianos en los mercados globales, lo que le ha permitido al país ganar cuota de mercado.

Las empresas australianas aprovecharon el auge de los commodities para invertir miles de millones de dólares en aumentar la capacidad de producción y modernizar las instalaciones mineras, ferroviarias y portuarias del país. Esto ha contribuido a reducir los costos de producción, por lo que los productos australianos como el mineral de hierro y el carbón se han vuelto más competitivos en el exterior. Esta tendencia será probablemente fortalecida por el crecimiento de las ventas de gas natural licuado, que se espera tenga lugar en los próximos años gracias a las millonarias inversiones en nuevas instalaciones.


China, el mayor destino de materias primas del mundo, está comprando menos productos de muchos países, pero su demanda de bienes australianos se mantiene estable. Esto, a su vez, está ayudando a disminuir el desempleo, que ha caído a 5,8%, lo cual estimula el gasto de los consumidores.

“Las inversiones que se hicieron durante el auge del sector privado siguen siendo inversiones productivas”, incluso a los actuales precios de las materias primas, dijo Warwick McKibbin, profesor de Economía en la Universidad Nacional de Australia.

El giro desde la minería tradicional a los servicios —especialmente salud, educación y turismo— es otro factor que incide en la recuperación de este país rico en recursos naturales. Cerca de un millón de turistas chinos visitaron Australia en 2015, todo un récord. Todas estas industrias intensivas en mano de obra están absorbiendo los puestos de trabajo perdidos en la minería y abriendo vías nuevas y lucrativas al crecimiento de las exportaciones, advierten los economistas.

“Australia tiene más de una flecha en su arco”, dijo Saul Eslake, ex economista jefe de ANZ y Merrill Lynch en Australia.

El banco central pronosticó este mes un retorno a un crecimiento más dinámico del Producto Interno Bruto de alrededor de 3% al año para 2016 y 2017 frente a 2,5% del año pasado. El informe de empleo que el gobierno dará a conocer el jueves será observado con atención por quienes monitorean la salud de la economía.


No obstante, Australia todavía enfrenta riesgos. La deuda pública está aumentando, lo cual generó especulaciones de que el país podría perder su codiciada calificación de crédito triple A. En diciembre, las exportaciones cayeron 5% en valor respecto del mes anterior debido al descenso de los precios, creando un déficit comercial inusualmente alto para Australia. En realidad, los ingresos por exportaciones han estado bajando durante los últimos dos años y el aumento del volumen de exportaciones de hierro y carbón no compensó los menores precios, que han caído abrúptamente desde su máximo de 2011. Las perspectivas de precios de los commodities siguen siendo inciertas.

Los riesgos globales que acechan a los principales socios comerciales de Australia, incluyendo Estados Unidos y Japón, preocupan a las autoridades. El mayor temor es China —que también atraviesa por una transición difícil— y una posible nueva devaluación del yuan. Las opciones de las autoridades para abordar un nuevo bajón de la economía son limitadas luego de que el banco central redujera las tasas de interés a mínimos históricos.

“La economía china se ha convertido en una preocupación cada vez mayor para muchos observadores”, reconoció Stevens ante el Parlamento. “La ansiedad más reciente es probablemente mejor descrita como una mayor incertidumbre sobre las intenciones de los formuladores chinos de política económica”.

De todos modos, después de haber proyectado una probabilidad de recesión de 50% hace menos de un año, McKibbin rebajó recientemente esa cifra a alrededor de 20% debido a las robustas exportaciones (ayudadas por una moneda que ha perdido casi 40% de su valor en los últimos cinco años) y un mercado laboral razonablemente saludable.

Canadá y Brasil, en cambio, no han capeado el torbellino de las materias primas tan bien. Brasil está sumido en su peor recesión en décadas y es un país acosado por la alta inflación, mientras que Canadá considera realizar grandes inversiones en infraestructura para estimular la economía.

En comparación, Australia parece encaminada a beneficiarse de algunas tendencias comerciales favorables. El gobierno proyecta que hacia junio los despachos de mineral de hierro se habrán duplicado respecto a cinco años atrás, a un récord de 818 millones de toneladas, mientras que las exportaciones de gas natural licuado subirán 80%, a 36,2 millones de toneladas.

“Mientras que el resto del mundo experimenta un comercio anémico, Australia se destaca porque sus exportaciones, tanto el volumen minero como los servicios, son factores clave para el crecimiento”, dijo Paul Bloxham, economista jefe de Australia y Nueva Zelanda del banco británico HSBC.
HSBC


3.94
%




—Rhiannon Hoyle contribuyó a este artículo.



Source link

Back to Top